Nuestro Mundo
El viento sabio y anciano soplo a mi odio preguntándome quien te trae de la mano, por uno dos y tres segundos lo pensé y le dije es el la mujer a la que amo, una doncella hermosa que ha renunciado a derechos sublimes por andar con este plebeyo irracional.Por uno, dos, tres segundos reflexiono y rápidamente noto que no tengo riquezas para ponerle a sus pies más que el tesoro que guardo en mi corazón, ese tesoro con moneditas de amor invaluable de el cual es dueña, entonces el nada que tengo para brindarle toma forma y ahora tengo algo, tengo mi amor solo para ella, y todo mi ser en función de que ese amor le sea entregado.El viento enviado por Ares sopla mi cabeza y congela mi cerebro, quiere mantenerse intacto ante esa primera mirada del día en que abres los ojos, esos ojos...